29 may. 2010

29 de mayo, día del estudiante ecuatoriano

29 de mayo, día del estudiante ecuatoriano


Hace varios años atrás, desde la conformación de las distintas organizaciones estudiantiles, como la FESE y la FEUE, los secundarios y universitarios han jugado un papel muy importante en la historia de nuestro país, ya que los jóvenes de los colegios y universidades han luchado en defensa de los derechos de los trabajadores, la juventud y los pueblos del Ecuador.
El movimiento estudiantil ha protagonizado históricamente innumerables combates, uno de los más importantes se produjo el 29 de mayo de 1969, en el que un grupo de jóvenes se tomó las instalaciones de la Casona Universitaria en la ciudad Guayaquil, en exigencia del libre ingreso a las universidades. En aquel entonces el Ecuador era gobernado por Velasco Ibarra, quien mandó a desalojarlos con brutal represión, echándolos a bala por comandos paracaidistas del ejército y los llamados “carabineros”, provocando una masacre que terminó con la vida de más de 30 jóvenes bachilleres que fueron enterrados en una fosa común, la prisión y tortura para más de 140 estudiantes. Todo esto se produjo con la complicidad del Consejo Universitario de aquel entonces.
Esa lucha permitió que la juventud conquiste el derecho a ingresar libremente a estudiar en las universidades del país, derecho que en la actualidad intenta ser trastocado con la aprobación de la Ley de Educación Superior.
En homenaje a aquellos héroes estudiantiles que entregaron su vida por alcanzar el libre ingreso, pero también para aquellos que han sido protagonistas de luchas valerosas de los estudiantes del país como Jorge Tinoco, Freddy Arias que luchó en defensa del laicismo, Damián Peña que combatió por la entrega del carné estudiantil, de los jóvenes que han sido reprimidos como Javier Gallardo que perdió su ojo en la lucha en contra del alto costo de la vida y encarcelados como el presidente de la FEUE y ex Presidente de la FESE y la JRE Marcelo Rivera por exigir una ley de Educación Superior democrática y al servicio del pueblo, por ellos, y por todos los que se han tomado las plazas y calles en defensa de los derechos e intereses de los pueblos, la juventud celebra con alegría, con entusiasmo y combatividad el día del estudiante.
RETROCESO HISTÓRICO EN LA NUEVA LEY DE UNIVERSIDADES

El grupo de “jóvenes expertos con posgrados obtenidos en el extranjero”, tal como lo ha dispuesto el Presidente de la República , apoderados de la Secretaría Nacional de Planificación, SENPLADES, cumplió nuevamente su cometido de redactar una ley de universidades que no atiende el punto sustancial para lo cual fue solicitada.

A pesar de las múltiples gestiones que han realizado los dirigentes estudiantiles y algunos rectores universitarios ante la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional , a lo que se han sumado las reuniones del CONESUP y muchas organizaciones de trabajadores, de docentes y estudiantes, no se ha conseguido que atienda los aspectos con los que había desacuerdo.

El problema mayor es el de la vulnerabilidad que tendría el importante concepto de la autonomía ya que al crear el Consejo de Educación Superior con mayoría gobiernista, el Presidente de la Republica tendría poderes omnímodos para crear o suprimir carreras, afectar la estabilidad docente y determinar muchas de las más importante decisiones propias del desenvolvimiento de las universidades.

Adicionalmente en el proyecto de ley se anuncia la creación un tercer organismo que virtualmente gobernaría por encima del Consejo de Universidades y del Consejo de Acreditación. Este nuevo organismo, con el membrete de dedicación a la ciencia y a la tecnología, tendría también autoridad sobre las universidades

Según el Senplades y ahora esa mayoría de Alianza País, tampoco el Consejo de Acreditación tendría autonomía porque nuevamente el Presidente de la República va a nombrar a su principal autoridad , lo cual viola el espíritu que prevalece en la Constitución Política vigente.

Todavía resuenan en nuestros oídos que el régimen no estaba de acuerdo con la creación de nuevas universidades, sean privadas o públicas. “Es imposible que cada cantón tenga una universidad”, dijo Rafael Correa, para ejemplificar sobre el alto número de instituciones de educación superior. Pero he aquí que la Asamblea , seguramente en acuerdo con el Presidente, se dispone a crear seis nuevas universidades públicas en evidente perjuicio de las existentes. Nos preguntamos de dónde va a financiar las nuevas universidades si las actuales apenas superviven con los magros recursos que reciben a veces con retraso. Con más universidades el horizonte de la investigación y el desarrollo de la ciencia se torna más lejano e inalcanzable.

Más bien queda claro que el proyecto del gobierno apunta a desarticular el movimiento universitario de carácter crítico. Así se comprueba una vez más cuando se conoce que crearán una universidad de pedagogía. Y otras más en otros campos del conocimiento para abonar desde la academia un sólido respaldo a sus políticas. Hay que tomar en cuenta que está vigente una moratoria para la creación de nuevas instituciones universitarias.

Pero hay más. El gobierno desea cambiar a su manera el sistema de elección de autoridades, profesores y empleados, en algunos casos con procedimientos ilusorios o inaplicables. En este punto, a pesar de las continuas y públicas peticiones realizadas, la Comisión no las ha atendido, agravando el desencuentro entre las partes.

Aparte de declaraciones vacías y retóricas, la situación en la que quedan los profesores es precaria y confusa. Más aún si se habla de los sistemas de jubilaciones donde a decir de la Asamblea de la Universidad Ecuatoriana “no se ofrece solución suficientemente digna para los profesores por jubilarse en el futuro, lo cual no alienta la rotación académica y el refrescamiento de los cuadros nuevos en beneficio del país”.

Otro aspecto medular en relación a los profesores es esa ambigüedad al referirse a si ellos pertenecerán o no a la Ley Orgánica de Servicio Civil y Carrera Administrativa, y que de así resolverlo se constituirá en un contundente golpe no solamente a la economía de los docentes sino que redundará en un mayor deterioro de la calidad educativa. Considerar a un académico como empleados público, entre otras con la característica de libre remoción, es destruir la base misma en la que se asienta la universidad y su plantel docente.

Como se ha visto en el país estas últimas semanas, los estudiantes, profesores y empleados de todas las universidades se han pronunciado en contra del proyecto de ley, y dado el empecinamiento del sector gubernamental en aceptar las propuestas, se esperan acciones más contundentes en todo el país. Un flanco más por donde el régimen hace agua.